No necesitas una pregunta perfecta para empezar. Una petición clara, con contexto y un formato de respuesta, suele ser más fácil de revisar. Usa estos ejemplos como punto de partida y adapta las respuestas a tu situación.
1. Un itinerario flexible
“Ayúdame a organizar dos días en mi destino. Queremos caminar poco, hacer descansos y tener tiempo libre. Propón un borrador y marca los horarios o precios que debo verificar”.
2. Una lista de equipaje breve
“Prepara equipaje para tres noches y una maleta pequeña. Tendremos lavandería. Divide los objetos en esenciales, compartidos y opcionales, y explica qué podría dejar en casa”.
3. Un presupuesto con supuestos
“Organiza los gastos de combustible, comida, alojamiento y actividades con los datos que te doy. No inventes precios. Indica qué falta y muestra cómo calcular el total”.
4. Actividades para pasajeros
“Sugiere actividades para un niño y un adolescente durante un viaje por carretera. Incluye opciones sin pantalla, pausas y un plan sencillo si se cansan”.
5. Una revisión del propio plan
“Revisa este itinerario y señala dónde falta tiempo para descansar, qué información debería confirmar y qué podría simplificar. Hazme preguntas si faltan datos”.
Mejora la siguiente respuesta
Pide cambios concretos: menos actividades, frases más cortas, una tabla o una alternativa con menor gasto. Comprueba los datos importantes directamente con los proveedores y conserva tu criterio al decidir.
No compartas contraseñas, números de tarjetas ni documentos personales. Planifica mientras estés estacionado. Estos son ejemplos para una herramienta de IA; Road Ready AI de GLOSSARIQ todavía está en preparación. Puedes consultar las guías digitales disponibles por separado.